Ya sea que tu idea de un viaje internacional sea relajarte en una hamaca en la playa o escalar ruinas arqueológicas, la experiencia cambia fundamentalmente al viajar con un niño en edad preescolar. No se trata de que los niños pequeños no puedan hacer que viajar internacionalmente sea divertido, interesante y gratificante; más bien implica que debes elaborar un itinerario con los intereses y la resistencia de un niño en mente. Con algunas pautas simples, las vacaciones pueden ser agradables tanto para los niños como para los adultos.
Empaca inteligentemente
Un destino internacional significa que tu pequeño no solo estará lejos de las comodidades del hogar, sino también de las costumbres de su cultura hogar. Algunos niños apenas notan los cambios de idioma, moneda y vestimenta local, mientras que otros se sienten fascinados y algunos más son indiferentes. Puedes transformar el choque cultural en una inmersión cultural llevando algunos objetos familiares, como peluches, una manta o una camiseta favorita, y también haciendo una parada en el mercado o tienda de juguetes de tu destino al llegar.
Programa inteligentemente
Se acabaron los días en que podías visitar el Louvre por la mañana y el Pompidou por la tarde. Viajar con un niño en edad preescolar no tiene que significar renunciar a la visita a un museo o a tu costumbre de ir de compras, pero sí implica que uno de esos museos debería ser un museo para niños o un museo de historia natural, y una de esas tiendas debería incluir souvenirs o golosinas. Antes de visitar el Museo Pompidou, tendrás que pasar tiempo suficiente en su fuente cercana o hacer una parada en una cafetería para un refresco de limón.
Haz turismo inteligentemente
Pasear por vecindarios internacionales es maravilloso con niños pequeños, quienes normalmente se interesan por cada vitrina, actuación de artistas callejeros o exhibición de panaderías. Sin embargo, sus piernas pequeñas se cansan rápidamente, así que planifica algunas distracciones, como relajarte en un parque, subir a un tour en barco o tomar un autobús de dos pisos para un recorrido por la ciudad. Mantén el interés del niño jugando a “Veo veo” o creando una búsqueda del tesoro caminando, buscando ciertos objetos.
Come inteligentemente
Con el objetivo de mantener a un niño preescolar contento, puede ser tentador comprar muchos conos de helado o piruletas. Si tu comensal exigente no quiere probar la cocina extranjera, pregunta a los lugareños por lugares familiares que tengan menús para niños. Algunos mercados internacionales cuentan con puestos de comida limpios y deliciosos. Observa dónde se está formando la multitud y sigue su ejemplo. Si tu hijo extraña algunos alimentos de casa, busca un supermercado donde pueda elegir un bocadillo favorito.